El costo real del combustible defectuoso empieza a cuantificarse: motores arruinados, contratos internacionales suspendidos y unos 300 empleados del sector energético destituidos.
Según datos de YPFB, la distribución de gasolina desestabilizada provocó daños en los motores de más de 70.000 vehículos en todo el país. La estatal ya desembolsó Bs 20,3 millones en compensaciones a propietarios afectados, según el reporte de su sistema de registro y evaluación. En respuesta a la crisis, el Ejecutivo suspendió a comienzos de abril los contratos de suministro de gasolina firmados con las comercializadoras internacionales Vitol y Trafigura, alegando problemas de calidad. Las autoridades atribuyeron el episodio a una “mano negra” en la mezcla de carburantes, lo que derivó en la destitución de unos 300 empleados de distintas áreas del sector energético.
La mirada de AS Contenidos: Bs 20,3 millones en compensaciones suena a mucho hasta que se lo divide entre 70.000 vehículos: son menos de Bs 300 por auto, cuando reparar un sistema de inyección cuesta varias veces eso. El Estado está pagando una fracción del daño que causó, y el resto lo absorbió, en silencio, el bolsillo de miles de familias que solo fueron a cargar gasolina.

