El presidente de los microempresarios denuncia trato arancelario discriminatorio frente al agro y un intento de fractura de la organización desde el Chapare.
La Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE) se declaró en estado de alerta máxima por la escasez de divisas y el encarecimiento de materias primas. Su presidente nacional, Edwin Fernández, afirmó que la producción del sector cayó un 70% por la imposibilidad de asumir los nuevos costos derivados de la flexibilización cambiaria, agravada por el contrabando y la internación de ropa usada. Fernández denunció un trato desigual del nivel central: mientras al sector agroindustrial se le liberó el 100% de los aranceles para importar insumos, a los microempresarios apenas se les otorgó una reducción al 5%, que consideró insuficiente. En el plano interno, desconoció públicamente la convocatoria a un congreso paralelo fijado para el 20 de agosto, impulsado por una facción que —según denunció— participa de reuniones convocadas por Evo Morales en Lauca Ñ. “El masismo realmente ha destrozado nuestras instituciones y estamos en plena recuperación”, sentenció.
La mirada de AS Contenidos: Acá hay un contraste que el Gobierno no puede seguir ignorando: mientras la macroeconomía muestra riesgo país en baja y dólar en descenso, el sector que más empleo informal genera en Bolivia dice estar produciendo un 70% menos. Los dos datos pueden ser ciertos a la vez, y ese es justamente el problema. Y sobre los aranceles, el reclamo es difícil de rebatir: si el agro importa insumos sin arancel y el microempresario paga 5%, la cancha está inclinada desde el arranque.

