El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse con ataques en Baréin, Kuwait, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, aumentando el temor a una guerra regional.
Irán atacó instalaciones y objetivos vinculados con Estados Unidos, mientras Washington realizó nuevas ofensivas contra territorio iraní. El tráfico de barcos por el estrecho de Ormuz volvió a reducirse significativamente.
La tensión impulsó el precio internacional del petróleo. El Brent se acercó a los 85 dólares por barril, mientras el WTI superó momentáneamente los 80 dólares. Antes del conflicto, cerca del 20% del petróleo mundial circulaba por el estrecho de Ormuz.
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Aunque el enfrentamiento ocurre lejos de Bolivia, sus consecuencias pueden llegar mediante el precio del combustible, los fletes internacionales y los productos importados. Una interrupción prolongada en Ormuz podría profundizar la escasez mundial de diésel y aumentar la inflación.

