Tras 40 días de camiones varados en la frontera por una acusación de cocaína que resultó falsa, el Gobierno y los exportadores exigen a Chile una disculpa pública y un resarcimiento económico.
Laboratorios de Chile y Brasil confirmaron que no había cocaína en los más de 100 toneladas de madera boliviana retenidas desde inicios de junio en la frontera, tras la denuncia de un fiscal de Arica que había hablado de 108 toneladas de droga “impregnada” en la carga. El caso, que la prensa boliviana bautizó como “narcomaderas”, paralizó el 66% de las exportaciones forestales del país durante más de 40 días, dejando pérdidas superiores a los Bs 183 millones. El viceministro Hernán Paredes fue claro: “Inevitablemente tenemos que pedir un resarcimiento económico y una disculpa pública. No podemos callarnos”. La Cámara Forestal de Bolivia y la Caneb ya reclaman que el Ministerio de Gobierno y la Cancillería actúen con firmeza diplomática ante Chile.
La mirada de AS Contenidos: Acusar públicamente a 23 empresas bolivianas de narcotráfico sin pruebas científicas y dejarlas suspendidas en la sospecha durante 40 días no es un simple error, es una irresponsabilidad que tiene nombre y apellido: el fiscal chileno que lanzó la denuncia. Pero también hay una autocrítica que Bolivia no puede esquivar: mientras el país siga siendo visto como corredor del narcotráfico regional, cualquier camión que cruce la frontera va a seguir despertando sospechas automáticas, tenga o no droga adentro.

