Un patrullaje de seguridad solicitado por la Empresa Minera Huanuni terminó en tragedia quando un grupo armado dedicado al robo de mineral emboscó a militares, policías y trabajadores.
La madrugada del domingo, un grupo de presuntos “jukus” emboscó a una patrulla de seguridad en el yacimiento Posokoni, de la Empresa Minera Huanuni, en Oruro. El hecho dejó cuatro fallecidos: dos militares (el sargento Kevin Quispe Beltrán y el sargento Jhonatan Condori Mamani) y dos trabajadores de la empresa, además de varios heridos, incluido un subteniente. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, pidió una investigación “rigurosa, objetiva y transparente”, mientras el padre de uno de los militares fallecidos exigió justicia y cuestionó las condiciones de equipamiento de las tropas.
La mirada de AS Contenidos: Que militares mueran defendiendo un yacimiento estatal frente a un grupo armado de “jukus” confirma algo que se viene advirtiendo hace tiempo: la minería ilegal en Bolivia ya no es un problema menor de sustracción de mineral, es una disputa violenta con armas de fuego. El reclamo del padre del sargento fallecido sobre el mal equipamiento de las tropas merece una respuesta concreta del Estado, no solo condolencias.

