Bolivia registra cerca de 1.930 focos de calor y Santa Cruz concentra la mayor cantidad, mientras las ráfagas intensas aumentan el riesgo de propagación de nuevos incendios.
Los focos de calor son anomalías térmicas detectadas mediante sistemas satelitales y no todos representan incendios forestales activos.
Sin embargo, la combinación de vegetación seca, bajas precipitaciones y fuertes vientos puede provocar que una quema pequeña se convierta rápidamente en una emergencia.
En Santa Cruz, las ráfagas también ocasionaron caídas de árboles, daños en techos, interrupciones del servicio eléctrico y otras situaciones atendidas por equipos municipales.
Las autoridades mantienen restricciones para realizar quemas y advirtieron que los responsables de provocar incendios pueden enfrentar procesos administrativos y penales.
Bomberos, voluntarios y unidades de emergencia realizan labores de vigilancia en los municipios considerados más vulnerables.
La población debe reportar inmediatamente cualquier columna de humo y evitar actividades que puedan generar chispas o fuego cerca de pastizales y zonas forestales.
La mirada de AS Contenidos
Los focos de calor son una advertencia temprana que no debe minimizarse. La prevención resulta mucho menos costosa que movilizar bomberos y maquinaria cuando el fuego ya está fuera de control.

