“El boliviano va a recuperar sus dólares del sistema”, afirmó el presidente en la Casa de la Libertad, en su primer informe de gestión ante la Asamblea.
Desde el hemiciclo de la Casa de la Libertad, Paz presentó el balance de sus primeros nueve meses y anunció seis medidas estratégicas, entre ellas el envío del proyecto de Ley de Inversiones a la Asamblea este 11 de agosto y la presentación de nuevas leyes de Hidrocarburos, Minería y Asociaciones Público-Privadas, además de una reunión del Consejo Económico y Social en septiembre. En lo económico, reportó que el riesgo país bajó de unos 2.200 puntos a 421, una emisión de bonos soberanos por más de $us 1.000 millones y el pago de más de $us 500 millones de deuda externa. Anunció un cronograma para devolver más de $us 940 millones en depósitos en dólares restringidos durante la gestión de Luis Arce: “En total devolveremos más de 940 millones de dólares que el gobierno anterior confiscó a los depositantes”. También informó la reactivación de más de 8 millones de tarjetas para operaciones en el exterior, remesas normalizadas por $us 460 millones y el programa PEPE, con transferencias por Bs 1.200 millones a más de dos millones de ciudadanos. “Acabamos de vencer 53 días de una resistencia del pasado”, sostuvo, y admitió: “Escuchamos, aprendemos y corregimos”.
La mirada de AS Contenidos: El discurso tuvo dos partes bien distintas. Los indicadores macro que mostró Paz son buenos y verificables: el riesgo país en 421 puntos y el retorno a los mercados internacionales no son detalles menores para un país que hace un año estaba fuera del mapa financiero. Pero hay un tramo que no cerró: mientras el presidente hablaba de recuperación en Sucre, en Santa Cruz ardía Barrio Lindo y el diésel seguía faltando. La macroeconomía se arregló antes que la vida cotidiana, y esa distancia es la que el Gobierno tiene que cerrar en los próximos meses.

