El gobernador cruceño plantea una discusión distinta a la que dominó las primeras semanas de escasez y pone en cuestión la sostenibilidad de la subvención.
En medio del conflicto por el Decreto Supremo 5676, el gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, planteó una posición que abre un debate diferente: “Yo creo que la única forma de salir de la crisis es que la gasolina y el diésel estén al precio que nos cuesta como país”. La propuesta se suma a su gestión para importar carburantes en alianza con empresas privadas, iniciativa que requiere un Decreto Supremo nacional que el Ejecutivo aún no emitió. Detrás de la discusión sobre el decreto aparece un desafío que ninguna norma resolvió todavía: cómo garantizar el abastecimiento sin sostener indefinidamente una subvención que el propio Gobierno reconoce como difícil de mantener.
La mirada de AS Contenidos: Es una posición valiente y a contramano del clima político del momento, porque decir “paguemos el precio real” en plena movilización por el precio del diésel no da votos. Pero el gobernador toca el nudo del problema: Bolivia importa caro y vende barato, y esa ecuación no la arregla ningún decreto. La discusión honesta que el país debe darse no es si se quita la subvención, sino cómo se hace, en qué plazo y con qué compensaciones para el pequeño productor y el transporte. Eso es exactamente lo que falta.

