El acuerdo económico entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional contempla eliminar progresivamente la subvención a los combustibles durante 2027, una de las reformas estructurales más importantes incluidas en el programa de financiamiento por $us 1.900 millones.
El programa tendrá una duración de 36 meses y estará sujeto a revisiones trimestrales antes de cada desembolso.
El Gobierno explicó que durante 2026 se mantendrán precios definidos para los carburantes, mientras se prepara una transición hacia un esquema con menor participación estatal.
La eliminación del subsidio buscaría reducir el gasto fiscal y disminuir la presión sobre las reservas internacionales.
El Ejecutivo no descarta implementar mecanismos temporales de compensación para sectores considerados vulnerables durante el periodo de transición.
El ministro de Economía, Christian Morales, defendió el programa y aseguró que las políticas fueron diseñadas por el propio Gobierno boliviano y no impuestas desde Washington.
La mirada de AS Contenidos
Eliminar la subvención puede aliviar las cuentas públicas, pero también puede impactar directamente sobre transporte, alimentos y producción. La discusión central será quién absorbe ese costo y qué sectores recibirán protección durante la transición.

