Mario Argollo cuestionó los decretos económicos del Gobierno, pero descartó que la central obrera se sume a la movilización que ahora prevé llegar a La Paz el 9 de noviembre.
La Central Obrera Boliviana instaló este jueves su ampliado nacional en el Complejo Fabril de Cochabamba, sobre la avenida Melchor Pérez de Holguín, con la asistencia de confederaciones, federaciones nacionales y centrales obreras departamentales y regionales. El punto central del orden del día era el análisis de la coyuntura.
El secretario ejecutivo, Mario Argollo, cuestionó los efectos de los últimos decretos del Gobierno, pero descartó la participación de la entidad matriz de los trabajadores en la marcha evista, que ahora tiene previsto llegar a La Paz el 9 de noviembre. La COB busca trazar una línea divisoria entre el descontento social por el ajuste económico y lo que considera una instrumentalización política por parte del ala evista.
El ampliado se desarrolló además en medio de los cuestionamientos del Gobierno a dirigentes sindicales por sus presuntos vínculos con el exfiscal general Róger Mariaca. El ministro Marco Antonio Oviedo había señalado que, revisando informes periodísticos, “se ve claramente a Mariaca en reunión con los máximos dirigentes de la Central Obrera Boliviana, de la Federación de Mineros, en reunión con los Túpac de La Paz”.
La mirada de AS Contenidos: Este es el golpe más duro que recibió el evismo en semanas, y no vino del Gobierno sino de la COB. Sin la central obrera, la marcha pierde fabriles, mineros y salud, que son los sectores con capacidad real de paralizar el país. Y hay que leer bien la jugada de Argollo: no defendió al Gobierno ni dejó de criticar los decretos, simplemente se negó a que el malestar económico de los trabajadores le sirva de combustible a una agenda política. Es una distinción que los cívicos cruceños también hicieron esta semana, desde la vereda opuesta. El evismo se está quedando solo.

