Esta mañana, los friales locales amanecieron cerrados como medida de protesta ante el desacuerdo con el precio oficial establecido para la carne de res, fijado en 35 bolivianos (Bs) por kilo. Los frialeros exigen vender el producto a 40 Bs el kilo, argumentando que el precio actual no cubre sus costos de producción y operación.
La medida ha generado incertidumbre entre la población, que se pregunta quién abastecerá de carne si los friales mantienen sus puertas cerradas. “No estamos de acuerdo con el precio impuesto. Es insostenible para nosotros seguir trabajando así”, declaró un propietario de un frial, quien prefirió mantener el anonimato.
Mientras tanto, los consumidores expresan su preocupación por el posible desabastecimiento y el alza de precios en el mercado informal. “Si no hay carne en los friales, ¿dónde vamos a comprar? Temo que los precios se disparen”, comentó María López, una vecina de la ciudad.
Mientras tanto, la ciudadanía espera con preocupación el desenlace de esta protesta, que podría afectar no solo el bolsillo de los consumidores, sino también la estabilidad del mercado cárnico en la región.
Fuente: Noti Bolivia Guayamerin