Las organizaciones agropecuarias declararon estado de emergencia total y anunciaron que realizarán un monitoreo diario de la distribución de diésel en las zonas productivas.
El sector sostiene que las dificultades para acceder al combustible están retrasando la siembra, la cosecha, el transporte de alimentos y el funcionamiento de maquinaria agrícola.
Los productores advirtieron que no existe margen para nuevas demoras, debido a que cada etapa del ciclo productivo debe realizarse dentro de fechas específicas.
La falta de diésel también incrementa los costos de transporte y puede afectar el abastecimiento y los precios de alimentos en los mercados.
Las organizaciones solicitaron que YPFB publique información detallada sobre los volúmenes enviados a cada región y priorice a los municipios productivos.
La emergencia se mantiene pese a los anuncios realizados por el Gobierno para aumentar la distribución y reducir las filas en los surtidores.
La mirada de AS Contenidos
La crisis ya amenaza directamente la producción de alimentos. El monitoreo debe incluir datos públicos y verificables para evitar que el combustible destinado al agro sea desviado o distribuido de forma discrecional.

