Marco Antonio Oviedo llegó a Santa Cruz para las exequias del subteniente asesinado y reconoció una “debilidad estructural” del Estado frente al poder de fuego del narcotráfico.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, viajó a Santa Cruz de la Sierra para asistir al funeral del subteniente Yerson Salazar, asesinado en San Matías, y allí confirmó lo que la Policía departamental venía sosteniendo: “Hay dos grandes clanes delictivos de Brasil que se están enfrentando en Bolivia, que se están disputando un territorio en nuestra patria. El Comando Vermelho y el PCC hoy día se están disputando un corredor por el cual los narcotraficantes sacan droga al exterior”. Y advirtió: “Esto no va a quedar así, esto lo vamos a combatir”. Sobre la muerte del joven oficial, fue duro con el propio Estado: “Este joven policía ha muerto por una debilidad estructural que tenemos como Estado, de una diferencia en cuanto a potencia de armas de fuego que tiene el narcotráfico”, y agregó que murió “después de 20 años de penetración, de instalación del narcotráfico en nuestro país”.
La mirada de AS Contenidos: Es la primera vez que un ministro de Gobierno boliviano dice, con todas las letras, que dos organizaciones criminales extranjeras se disputan territorio nacional. La franqueza se agradece, pero también obliga: reconocer que el Estado está en desventaja de poder de fuego no puede ser el final de la frase, tiene que ser el principio de un plan. Los cruceños de la Chiquitania y de la frontera no necesitan un diagnóstico, ya lo viven; necesitan saber cuándo llegan los recursos y los efectivos.

