Los sectores movilizados sostienen que el programa con el organismo internacional profundizará el costo social de la crisis.
Dirigentes de distintos sectores anunciaron acciones destinadas a frenar el ajuste económico impulsado por el Gobierno y expresaron su rechazo a los acuerdos suscritos con el Fondo Monetario Internacional. La posición se suma al escenario de conflictividad que atraviesa el país, con el sector agropecuario en emergencia por el decreto del diésel y el transporte pesado a la espera del fin del estado de excepción para definir medidas de presión.
La mirada de AS Contenidos: El rechazo al FMI tiene raíces históricas profundas en Bolivia y sería un error tratarlo como un simple gesto político. Pero también hay que decir el otro lado con la misma claridad: el país volvió a los mercados internacionales, bajó su riesgo país de más de 2.000 puntos a poco más de 400 y necesita esos desembolsos para sostener el presupuesto. El desafío del Gobierno es explicar en qué se traduce ese acuerdo para el ciudadano común, porque hasta ahora la explicación llegó en cifras macro y el costo llegó en el surtidor.

