El gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, respondió a las declaraciones del ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, y pidió dejar de lado las descalificaciones políticas para concentrarse en la búsqueda de soluciones para el país.
Velasco sostuvo que quienes llegan al Gobierno después de ganar una elección deben actuar con “altura y humildad”. Según la autoridad departamental, el momento que atraviesa Bolivia exige diálogo y coordinación entre los diferentes sectores políticos, en lugar de nuevos enfrentamientos.
Durante sus declaraciones, Velasco lanzó una frase que rápidamente generó repercusión: “Hace un año estaba vendiendo chinchulines y hoy está manejando la cartera más importante del Estado”. Con esas palabras hizo referencia al pasado del ministro Zamora y afirmó que “la vida da vueltas”.
El gobernador también pidió al Ejecutivo convocar a los representantes de las distintas fuerzas políticas para trabajar en acuerdos frente a la crisis. Su posición fue que ganar una elección no debe convertirse en una autorización para descalificar a quienes piensan diferente.
Velasco aprovechó la ocasión para reclamar el cumplimiento de diferentes compromisos del Gobierno, entre ellos el modelo de distribución de recursos 50-50, además de nuevas leyes relacionadas con minería, hidrocarburos y alianzas público-privadas.
La mirada de AS Contenidos
La frase sobre los chinchulines consiguió impacto mediático, pero el debate de fondo debería concentrarse en la gestión. El Gobierno y las autoridades regionales tienen la responsabilidad de superar los ataques personales y explicar qué están haciendo para resolver los problemas económicos, energéticos y sociales del país.

