Tras casi 48 horas de rastrillaje en la frontera con Brasil, la Policía encontró los restos de Yerson Salazar Aliendres e incautó una avioneta, combustible de aviación y armas del grupo criminal.
La búsqueda del subteniente Yerson Salazar Aliendres terminó el sábado por la tarde con un desenlace trágico. El oficial había sido emboscado el jueves por una organización criminal en la comunidad Ascención de la Frontera, municipio de San Matías; los sicarios calcinaron su cuerpo y lo trasladaron lejos del lugar del ataque. Agentes de Inteligencia lo hallaron en la comunidad Las Petas, a un kilómetro de una pista clandestina y a 25 del sitio de la emboscada. En ese mismo sector la Policía intervino una avioneta tipo Cessna, cerca de 500 litros de combustible de aviación, indumentaria táctica, armas de fuego y material audiovisual grabado por la propia banda. La Policía activó el plan “Halcón” con grupos tácticos de élite llegados de La Paz, Cochabamba y Oruro. Entre lágrimas, la madre del oficial —con apenas un año y medio de servicio y a días de salir de vacaciones— denunció que fue enviado a la frontera sin arma; el comandante general Mirko Sokol respondió que sí portaba una, aunque prestada, porque las promociones 2024 y 2025 todavía no recibieron su dotación reglamentaria.
La mirada de AS Contenidos: Que un oficial de la Policía boliviana sea emboscado, ejecutado y quemado en territorio nacional, y que su institución tarde dos días en recuperar el cuerpo, es la imagen más cruda de hasta dónde llegó el crimen organizado en la frontera cruceña. Pero el dato que más debería doler es el otro: el comandante general admitió, sin querer, que dos promociones enteras de policías salen a operar con armamento prestado. Se le está pidiendo a la Policía que enfrente a organizaciones armadas transnacionales con menos equipamiento del que la propia ley les garantiza.

