El plantel entero se presentó en conferencia de prensa tras el 0-6 ante Always Ready. Según el técnico Leonardo Egüez, a Manuel Ferrel le exigieron dinero o recibir tres goles bajo amenaza de matar a su madre y a su esposa. El portero recibió tres tantos en 35 minutos y salió al minuto siguiente.
El fútbol boliviano quedó sacudido por una denuncia de extorsión que desplazó por completo el resultado deportivo. Always Ready venció 6-0 a Guabirá el domingo en el Estadio Municipal de El Alto, por la fecha 19 del torneo Todos Contra Todos, pero al terminar el encuentro el plantel completo del equipo azucarero se presentó en la zona de prensa para denunciar que su arquero titular había sido amenazado de muerte antes del partido.
“La pelota la mancharon, está manchada. El día de hoy mi arquero fue amenazado de muerte, su mujer, su mamá. En caso de no pagar cierta cantidad de dinero o si no recibe tres goles, le dijeron que los iban a matar”, denunció el director técnico Leonardo Egüez, acompañado por todos sus futbolistas.
Según el entrenador, se enteró de las amenazas minutos antes del inicio del encuentro. Las intimidaciones habrían llegado por vía telefónica al portero Manuel Ferrel y a su círculo familiar más cercano, antes y durante el desarrollo del partido. Egüez describió el estado en que encontró a su arquero: “El chico estaba llorando, descompensado. Nos enteramos de que amenazaron de muerte a su madre y a él si no se dejaba hacer goles. Tuve que cambiarlo inmediatamente porque no estaba en condiciones psicológicas de seguir jugando”.
La secuencia del partido coincide con la denuncia. Ferrel recibió tres goles en los primeros 35 minutos —de Enrique Triverio a los 17, Joel Amoroso a los 20 y nuevamente Triverio a los 35— y fue reemplazado por Jorge Araúz al minuto 36, apenas un minuto después del tercer tanto. Always Ready amplió luego con Javier Uzeda (40′), Triverio (46′) y Juan Godoy (88′).
El capitán Carlos Añez calificó lo ocurrido como bochornoso y pidió disculpas al club y a las familias, aclarando que la actuación en cancha no refleja el nivel real del equipo. El delantero Víctor Ábrego reveló que pidió su cambio en pleno partido porque se sintió asustado por las amenazas hacia su compañero y por temor a marcarle un solo gol a Always Ready.
Egüez fue explícito en el alcance de su denuncia y en su límite: aclaró que no está acusando al equipo rival. “Hay cosas raras en el fútbol de Bolivia que se tienen que investigar”, afirmó, y señaló que desconoce de dónde provienen las intimidaciones. También fue enfático sobre a quién le reclama: “Esto no puede seguir, hay que cortar con esta mafia, por favor presidente de la República, presidente de la FBF, Fiscalía, metan preso al que tengan que meter, pero esto no puede pasar”. El llamado apunta al presidente Rodrigo Paz, al titular de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, y al Ministerio Público.
El entrenador asumió el costo personal de hablar: “Si tenemos que quedarnos sin trabajo, nos quedamos, pero la vida no puede seguir así. ¿Dónde están los principios, dónde están los valores? ¿Hasta cuándo vamos a hacernos los ciegos? Hay mafias que están arraigadas en este tipo de cosas, no es la primera vez, por eso lo estamos denunciando públicamente y nos sometemos como plantel a cualquier investigación”.
El plantel profesional y la directiva de la institución montereña emitieron un comunicado de repudio absoluto a cualquier acto de extorsión y amedrentamiento vinculado a redes de apuestas o a grupos violentos, y exigieron la intervención de las autoridades. Desde Always Ready se solidarizaron con el club cruceño y también pidieron que se investigue, señalando que mantienen buena relación con todos los equipos del torneo. Con el triunfo, el conjunto alteño se mantiene en lo más alto de la tabla junto a Bolívar.
La mirada de AS Contenidos: Hay que decirlo con todas las letras: esto no es un escándalo deportivo, es una denuncia penal. Amenazar de muerte a la madre y a la esposa de un joven para condicionar el resultado de un partido es extorsión, y la mención a las redes de apuestas en el comunicado del club apunta al negocio que está detrás.
Lo más grave no es la amenaza en sí, sino la frase que Egüez soltó casi al pasar: “no es la primera vez”. Si el fútbol boliviano viene conviviendo con esto, entonces cada resultado raro, cada arquero que sale inexplicablemente, cada goleada desproporcionada de los últimos años queda bajo sospecha. Y eso destruye lo único que sostiene a un campeonato, que es la confianza en que lo que uno ve en la cancha es real.
Hay que reconocerle algo al plantel de Guabirá: pararse los once frente a los micrófonos, dar la cara y someterse voluntariamente a cualquier investigación es exactamente lo contrario de lo que suele pasar en estos casos, donde todo se arregla puertas adentro. Egüez dijo que están dispuestos a quedarse sin trabajo por hablar. Esa disposición obliga a que la respuesta esté a la altura.
Y ahí está el problema. Bolivia lleva meses descubriendo que el crimen organizado se metió en la frontera, en la Policía y en YPFB. Que ahora aparezca en una cancha de fútbol no debería sorprender a nadie, pero sí debería alarmar a todos. La FBF y la Fiscalía tienen un plazo corto para demostrar que esto no termina como tantas otras denuncias en el fútbol boliviano: con un comunicado, una comisión y el silencio.

