El ministro de Gobierno confirmó este lunes la salida del jefe policial, un mes después de que se difundiera la grabación sobre la presunta “vaquita” de $us 2 millones para removerlo del cargo.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, confirmó este lunes 31 de agosto que el general Mirko Antonio Sokol Saravia ya no es comandante general de la Policía Boliviana. Su salida se produce en medio de la investigación por el denominado caso “audios” y abre la sucesión en el máximo mando de la institución; en las próximas horas se prevé conocer el nombre de quien asumirá el cargo.
El caso estalló a fines de julio, cuando circuló en redes sociales una grabación atribuida a Sokol en la que se escucha al jefe policial denunciar que un grupo de entre seis y ocho oficiales con grado de mayor, a los que llamó “los Golden”, había reunido cerca de 2 millones de dólares para desplazarlo del Comando General. En el mismo audio se refería a cobros dentro del sistema de ascensos y cambios de destino de los efectivos. Sokol confirmó la autenticidad del material en entrevista con Radio Panamericana, aunque aseguró que fue grabado sin su consentimiento durante una reunión doctrinaria de carácter académico, y reconoció que existían intereses para apartarlo por haber afectado a redes de corrupción. El vicepresidente Edmand Lara presentó una denuncia penal en su contra ante la Fiscalía usando el audio como prueba, lo acusó de siete delitos —entre ellos omisión de denuncia y encubrimiento— y pidió su separación del cargo mientras avanzaban las pesquisas. Sokol había asumido la Comandancia General el 28 de noviembre de 2025, designado por el presidente Rodrigo Paz.
La mirada de AS Contenidos: Sokol se va sin haber entregado nunca los nombres, y ese es el saldo más frustrante de todo este episodio. Si el audio decía la verdad, había una red comprando el mando de la Policía boliviana y el país sigue sin saber quiénes la integran. Si no la decía, entonces el comandante general habló de corrupción millonaria en su propia institución basándose en rumores. En cualquiera de los dos escenarios, quien asuma ahora hereda una institución con la sospecha instalada y sin una sola respuesta. Y hay un dato de contexto que Santa Cruz no debería perder de vista: este cambio de mando llega justo cuando la Policía está desplegando el plan Fronteras Seguras en la Chiquitania.

