El fenómeno de El Niño permanecerá activo hasta enero de 2027 y podría provocar temperaturas elevadas, sequías, lluvias intensas e incendios en diferentes regiones de Bolivia.
Los pronósticos anticipan olas de calor especialmente intensas durante los próximos meses, situación que aumentará la presión sobre fuentes de agua, cultivos y sistemas de salud.
En el oriente, las altas temperaturas y la vegetación seca pueden favorecer la aparición y propagación de incendios forestales.
Otras regiones podrían enfrentar lluvias extraordinarias, inundaciones, granizadas o alteraciones en los ciclos normales de producción agropecuaria.
Las autoridades deberán fortalecer los sistemas de alerta, garantizar maquinaria y preparar planes de respuesta junto con gobernaciones y municipios.
Especialistas recomiendan iniciar las acciones preventivas antes de que los efectos más intensos sean visibles, debido a que responder durante una emergencia resulta mucho más costoso.
La mirada de AS Contenidos
El país no puede esperar hasta la llegada de las sequías o inundaciones. El pronóstico ofrece tiempo para almacenar agua, proteger cultivos, limpiar canales y preparar equipos contra incendios.

