El desabastecimiento se agravó esta semana en todo el país y ahora golpea también a los vehículos particulares, no solo al transporte pesado.
Las dificultades para acceder a combustibles se intensificaron en distintas regiones. En Santa Cruz, una de las filas más largas se registró en el surtidor El Pari, entre el segundo y tercer anillo de la doble vía a La Guardia, donde los motorizados ocuparon cerca de 400 metros esperando cargar gasolina; un panorama similar se vio en el tercer anillo y avenida San Aurelio. En La Paz, el surtidor de Obrajes abastecía gasolina en una sola bomba y ya no disponía de diésel. En Sucre, el surtidor San Antonio concentró filas de más de 10 cuadras. En Potosí, la atención para la venta de gasolina se limitó a la franja entre las 16:00 y las 19:00. Los conductores denuncian que la situación se repite constantemente y genera incertidumbre en quienes dependen del combustible para trabajar.
La mirada de AS Contenidos: Que ahora también falte gasolina cambia la naturaleza del problema. Mientras faltaba solo diésel, la crisis golpeaba al transporte y al agro; con la gasolina escaseando, entra en la vida de cualquier familia cruceña que necesita el auto para llevar a los chicos al colegio o llegar al trabajo. Y llega justo cuando el Gobierno celebra que el dólar baja ocho jornadas seguidas. Son dos realidades paralelas: la de los indicadores y la de la fila del surtidor.

